Loading...
Historia de Vinçon2019-01-23T08:59:33+00:00

HISTORIA DE VINÇON

Vinçon es una empresa dedicada a la venta de productos de diseño contemporáneo para el hogar. Actualmente cuenta con la tienda en Barcelona y con la tienda virtual www.vincon.com. La tienda de Barcelona incluye además La Sala Vinçon, una sala de exposiciones orientada al diseño gráfico e industrial.

Una empresa de importación y venta al mayor de porcelana checoslovaca es el origen de la firma Vinçon en 1934. La vinculación de los Amat con el negocio se produce solo un año más tarde: en 1935 se incorpora como vendedor Jacinto Amat, y en los años 50 lo hacen sus hijos, Juan y Fernando, cuando el negocio ya está instalado en Paseo de Gracia se llama Regalos Hugo Vinçon y tiene como peculiaridad, una sala de exposiciones. En 1957 la empresa es adquirida por la familia Amat, sentando las bases de lo que con el tiempo se convertiría en uno de los establecimientos más singulares y representativos de Barcelona.

Después de algunos intentos fallidos para renovar la imagen de la tienda, los Amat se plantean, en 1967, una cuestión cuya resolución marca un punto de inflexión en el negocio y el inicio de una nueva etapa comercial. La pregunta que se formulan es: “¿Qué pasaría si apostáramos por presentar una oferta alternativa de la que el público demanda?”. Deciden asumir riesgos y bucear por la incipiente industria de objetos para la casa de diseño contemporáneo. A partir de este momento, las innovaciones se suceden en todos los órdenes.

A medida que la superficie de ventas se va ampliando, se crean toda suerte de escenografías para exhibir las últimas novedades o distinguir secciones nuevas, como la dedicada en 1976 a los productos orientales, que toma el nombre de Vin Chong; los escaparates transgreden el ámbito puramente mercantil para transformarse en poemas visuales; la imagen gráfica, renovada dos veces al año, se escapa de los uniformes de los vendedores y se pasea por la ciudad impresa en unas bolsas tan particulares que ya han pasado a la posteridad reproducidas en la literatura especializada.

Pero junto a esta forma diferenciada de presentar producto, venderlo y envolverlo, subyace algo también importante: un criterio muy personal a la hora de seleccionar, de entre la ingente oferta existente en todos los mercados del mundo, el producto que posteriormente llegará a la tienda. Esa mirada crítica hacia lo que mañana puede formar parte de nuestro entorno doméstico es la de Fernando Amat, quien suele decir que sólo compra lo que le gustaría tener en su casa, sin pensar estrictamente en lo comercial.

El otro factor relevante que ha contribuido al éxito de Vinçon es la gestión empresarial, a cargo de Juan Amat. Una superficie comercial de casi 3000 metros cuadrados, que cuenta con más de 40.000 referencias, requiere un control exhaustivo para que el balance económico sea positivo. Si este aserto es obvio en cualquier negocio, adquiere toda su dimensión en una empresa que se declara voluntariamente inmersa en un proceso permanente de autocrítica para no dejar que los malos hábitos se implanten en la organización.

Con la lección bien aprendida y varios años de práctica en el negocio, la tercera generación familiar se ha incorporado plenamente en la estructura directiva de la empresa. Así, Sergio Amat es el responsable de la tienda de Madrid y colabora con su tío Fernando en la orientación comercial y selección de productos, mientras que Juan Enrique Amat está a cargo de la gestión financiera y logística.

Un gran rigor profesional a la hora de seleccionar los productos, buscando más el buen diseño que la novedad en sí misma; una mirada curiosa hacia todas las manifestaciones artísticas para aplicar su lenguaje en la exposición de la oferta; un trato abierto y distendido con los clientes, y una gestión empresarial ágil y eficaz, son algunos de los hechos diferenciales que conforman la filosofía de Vinçon. Pero no es una fórmula. Fernando Amat cuenta que cuando alguna persona de fuera de Barcelona le visita porque quiere instalar una tienda de características similares y le pregunta cuál es la clave del éxito, él siempre le resume sus criterios apuntados, a los que añade una buena dosis de ironía y una cierta voluntad de asumir riesgos, aún a sabiendas de que no vayan a dar frutos de inmediato, “pero no hacen caso, se dedican a copiar lo que es menos importante, el producto, y no van al fondo; no se dan cuenta de que lo esencial no es tanto lo que vendes sino la manera que tienes de hacerlo, aunque algunas veces eso signifique vender menos”.

Para entender lo que quiere decir Fernando Amat con “ir al fondo”, nada mejor que remitirse al lema que define la actividad del negocio: “Extenso surtido de objetos de todas clases en general”. Este enunciado, más propio de una bazar de regalos que de una tienda de culto, es uno de los muchos guiños desmitificadores que esta empresa suele permitirse con el fin de que nadie perciba su establecimiento como un elitista santuario del diseño, sino como un espacio amable, “fácil de usar” – como a ellos les gusta decir -, donde es posible comprar desde una linterna hasta un dormitorio, vislumbrar nuevas tendencias o contemplar la dignidad con la que van envejeciendo las piezas bien concebidas, como el caso del cenicero Copenhagen, un diseño de André Ricard de 1965 que, al igual que otros clásicos del diseño contemporáneo, han cumplido sus bodas de plata instalados en la oferta comercial de Vinçon.

Algunos premios recibidos

Vinçon ha ido recibiendo importantes premios a lo largo de los años.

Por el conocimiento de su actividad nos fue concedido en 1994 el premio Frankfurter Zwilling por considerar a Vinçon, junto con Modus en Berlín, las dos tiendas más interesantes, a nivel internacional, en el sector de la distribución.

Asimismo, en la convocatoria de los premios European Community Desing Prize 1992 fue única seleccionada en representación de un punto de venta o una sala de exposiciones sobre el tema de diseño.

Cabe destacar en 1983 el trofeo Laus precisamente por la buena labor gráfica continuada, el premio a la mejor tienda de Barcelona en 1999, y especialmente el Premio Nacional de Diseño que le fue concedido en 1995.

Otros documentos gráficos