Una pintura completa

Sebastian Xano Armenter

22/10/86. (Sala 081)

Una oportunidad única de ver una pintura que solo se mostrará completa hasta el 15 de Noviembre de 1986.

Del 22 de Octubre al 15 de Noviembre de 1986

QUADRES EN VERS

Cuando Sebastián Xano hacía el Servicio militar en Canarias, de donde es hijo, conoció aun soldado que se hacia pasar por loco. En el hospital militar, le encargaron de pintar los maceteros de la gran escalera, y el soldadito aprovechó para dar contundencia a sus síntomas y pintar, con la misma pintura amarilla y roja que le habían asignado, les hojas y las ramas de los rosales y de los geranios, la complicada arquitectura de un dragón y la piel apolillada de un perro eternamente ligado al tronco del árbol Sebastián Xano vio una cierta grandeza trágica en la falsa locura del amigo, tal vez porque ya compartía con él esta visión épica de la pintura y el convencimiento que la pintura realmente equivocada es la que quiere hacer creer que son rosales lo que es pintura. Como un relato épico, los ocho cuadros de UNA PINTURA COMPLETA Tienen rima: mantienen un vínculo, un orden que los hace independientes y coherentes a la vez, y nos proponen la ficción de una realidad hecha de cuadros. Sebastián Xano pinta en verso y explica el tema como un clásico, con los motivos de las cosas tocando al suelo y el de las ideas en la parte superior.

Todo junto invita a una lectura ordenada de los ocho versos, de los ocho cuadros. Los cuatro que tocan al suelo tienen un recorrido por el interior personal, con el gato que reposa, la cafetera sobre el fogón la carta; por el propio yo, con el hombre que come con la mirada más allá del cuadro, por el amor adormecido, asociado a un mundo lúdico y erótico de la flauta; por el mundo del trabajo, explicado desde un tablero de ajedrez y una luz baja en altas horas. Los cuatro de la parte superior explican un mundo más teórico, centrado por el ideal nocturno de la ventana y el sueño de la chica. A la izquierda hay la presencia muda de la materia, con los cobres y los hierros, y a la derecha la de la propia historia, con los viajes, la maleta, les cajas del traslado provisional. Es ahora cuando hace falta observar, leer los objetos presentes en cada verso, y que dan el tono y la intención de cada escena, siempre concebidas con la ironía de quien sabe que está pintado y trabajando en un juego de ficciones, más divertido que aleccionador.

David Cirici.