Todó-Vinçon

Francesc Todó

19/01/06. (Sala 237)

Francesc Todó hizo su primera Exposición individual en La Sala Vinçon en 1946, hace 60 años.

Con motivo de este aniversario, Todó y Vinçon se reencuentran para repasar, con unas obras clave, una trayectoria en la historia reciente de nuestra modernidad.

Todó ha cultivado la amistad y el intercambio inteligente con escritores músicos, arquitectos y pensadores. Su obra protagoniza algunos episodios clave de la reconstrucción de la modernidad en nuestro país en la posguerra, con un gozo y una sensibilidad singulares.

Conmemoramos que Todó hizo su primera Exposición individual hace ahora sesenta años aquí, en La Sala Vinçon. En aquella época difícil, la resistencia que Todó propuso, dentro de las corrientes de inequívoca vanguardia, fue la de la belleza, la serenidad y la ironía elegante. Acertada e impertinente estrategia: hacer como si el país fuese otro.

Todó expuso en La Sala Vinçon en 1946 y en 1948. Aquí podemos contemplar tres obras de aquella época donde se aprecia la concepción de raíz cezanniana de la obra, con una tendencia constructiva muy marcada. En los años cincuenta, Todó conciliará ingenuismo y geometrización abstracta, de manera muy personal. Si la influencia determinante de sus contemporáneos era el informalismo europeo, él lo miraba hacia Torres-García y los dibujos de Saul Steinberg. En la segunda mitad de la década definirá su célebre iconografía de las máquinas. Son unos años complejos, de debates ideológicos intensos. Todó està en el centro de la apuesta por un arte comprometido, realista y moderno, con vocación de transformación social. Se le dedican dos libros importantes por la categoría de quienes colaboran: Tres ensayos polémicos sobre Todó y Homenaje a Todó publicados por Joaquim Horta en 1961. Pero su obra, más que militante, era lírica y sofisticada. De hecho, derivó hacia una formula original de Arte Pop que recogía las constantes de una estética que Alexandre Cirici definió como esencialmente barcelonesa, hecha con refinamiento y doméstica cotidianidad.

Hoy, Todó sigue trabajando cada mañana, actualizando el ritual tan prosaico y tan poético para convocar la belleza.