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dos palillos
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Asia y España. Dos culturas distintas que utilizan palillos para comer.
Los orientales los usan como pinzas para coger pequeñas porciones de comida. En los bares de España el palillo es el rey de la tapa. Distintos en su forma pero similares en el uso, simbolizan el itinerario entre el plato y la boca.

Dos utensilios puros, básicos, mínimos en su diseño, primitivos y modernos al mismo tiempo.

Una coincidencia pero también una excusa para juntar dos culturas gastronómicas: Asia y España.

Un nuevo concepto, que trata de unificar la filosofía de las tapas españolas con las tapas de la gastronomía asiática.

El concepto del local

Dos Palillos está en el número 9 de la calle Elisabets, al lado del Hotel Casa Camper, situado en el barrio del Raval de Barcelona.

La escenografía "intencionadamente provocadora" puede incluso crear cierta confusión. El local está dividido en dos espacios muy diferenciados y contrapuestos: un bar vulgar que podríamos encontrar en cualquier esquina de la ciudad a través del cual se accede a una refinada barra asiática, donde se puede comer sentado, delante (casi dentro) de la cocina y servido por los propios cocineros.

Un bar vulgar o un vulgar bar

¿Ya existía el bar? Esta pegunta siempre quedará en el aire. Analizando las fotos históricas que cuelgan de las paredes incluso nos parece descubrir una imagen de cuando se inauguró y otra donde una nota de prensa advierte a los propietarios del riesgo que supondría aspirar a un premio por su “interiorismo”.

La desgraciada mezcla de materiales, el uso erróneo de las bombillas, los elementos que van creando un cierto caos en la barra, la adaptación de los taburetes a una altura imposible son algunos de los detalles que crean en el visitante una sensación de “no diseño” tan necesaria actualmente en Barcelona.

Tampoco falta en la entrada un pequeño ejemplo de arte floral, otro guiño a una nueva profesión donde el mal gusto a veces alcanza limites insospechados.

Se podría considerar que este primer espacio es un homenaje a los miles, millones de bares del país en el que el propietario también ha asumido la función de decorador, interiorista y arquitecto.

No pretende ser un bar kitch y posiblemente está más cerca de ser un bar vulgar. O un vulgar bar.

   
     
   
     
   

Una refinada barra asiática

El manual del perfecto interiorista para este tipo de establecimientos recomienda no abusar de demasiados materiales, explica que la luz debe ser cálida, que el color preferente debería ser el rojo y en el caso de colocar cortinas estas deberían ser cortitas.

El bar “japo” del Dos Palillos intenta tener un toque “japo”.

El manual del perfecto chef para este tipo de establecimientos recomienda ser muy exigente en el orden, la limpieza y la mise en place. Perfeccionista con las cocciones, refinado con las presentaciones y respetuoso con el trato a los clientes.

Albert Raurich, tantos años en la cocina de elBulli, demostró que para dar satisfacción a sus 25 clientes el manual era fácilmente superable.

   
     
   

La arquitectura y el interiorismo son de Jordi Tió, la gráfica de América Sánchez.

El concepto global de los espacios ha ido a cargo de Vinçon.